Nunca me ha dado por pensar que Costa Rica es la última tapa del perol. Hay muchas cosas que me gustan de este franjita de tierra, pero conforme me hago mas vieja, hay otras que no tolero y que me hacen desear irme lejos de aquí.
No me he planteado la idea de emigrar seriamente, porque ultimadamente siento que no hay otro lugar mejor para vivir. Talvez sea que conozco muy poco del mundo y me falta calle. Irse a vivir a Suecia, Noruega o Nueva Zelanda suena tentador, mas cuando uno ve que en teoria las cosas funcionan,los impuestos se invierten en lo que tienen que invertirse y las personas viven tranquilas porque saben que tienen sus necesidades basicas mas que cubiertas y que se pensionarán dignamente. No se puede decir lo mismo de las almas que viven/vivimos en el tercer mundo, con todo y los privilegios que podamos tener. Ni se diga de aquellos cuya realidad es aquella de 'coyol partido, coyol comido'.
Es tan caro todo aquí. Hay tanta incertidumbre. Nuestros diputados son unos imbéciles. No hay por quien votar, literalmente. El sistema educativo cada vez peor. Mas tontos detrás de un teclado. Nos asaltan por un teléfono celular. Matan ambientalistas y defensores de pueblos indígenas. Se comen la plata en confites, como dijo el caudillo e ídolo de muchos. Hay permiso para robar millones del presupuesto público a cambio de unos kilos de chorizo y tortillas. Se ve oscura la cosa y uno como individuo se siente maniatado e impotente.
A la vez, no sé que tan feliz vaya a ser uno en el primer mundo, si es que uno decidiera irse.
¿Me veo viviendo en esos inviernos helados de Canada o Noruega?
¿Me veo viviendo en sociedades donde la gente es tan fría?
¿Me veo viviendo en países donde el mar es frío, donde no hay monos, donde no se come tortilla?
Son preguntas que no puedo contestarme con un sí o un no, porque estan llenas de tintes. Se viene otra batalla de esas donde la razón pelea con la emocion,porque una tira para un lado y la otra al lado contrario. A veces pienso que si no tuviera familia o amigos aca, seria mas sencillo pensar en irse. Pero tambien me doy cuenta que mi corazón es tropical y que hay tantas cosas que extranaría de aquí que me da un poco de miedo la idea.
Quiero quedarme comiendo mangos directo del árbol; ir al Caribe y bañarme en el mar tibiecito; pasar por Guanacaste y comprar tanelas y rosquillas de maíz; ver un danta amamantando a su cría en la jungla densa del sur; jugar con mi sobrino estos ultimos años de niñez que le quedan.
Emigrar es un pensamiento seductor y romántico cuando se tiene privilegio. De lo contrario es probablemente una mierda y estoy consciente de eso. Sin embargo no puedo evitar pensar en ello de vez en cuando, en esos momentos cuando me entra el pesimismo y siento que Costa Rica con todo y su belleza se va hundiendo en la podredumbre.
Quiero quedarme más de lo que quiero irme...aún así, una pequeñita parte de mí quiere largarse.