Hace un par de días, específicamente el día de la Madre, le leí esto a alguien en Twitter: "El mejor regalo que uno puede darle a su mamá es humanizarla". Estoy de acuerdo hasta la médula.
Como ya he escrito antes, no soy mamá ni está en mis planes serlo, pero sí pienso mucho en la maternidad y en la manera en que ésta nos ha moldeado como mujeres, incluso a aquellas que no tenemos hijos. Es bonito llevarle regalos a mamá en su día (o cuando a uno le ronque en realidad), felicitarla, dejarla saber lo importante que es para nosotros y lo mucho que la amamos...pero no puedo evitar sentir un pequeño "cringe" cuando veo gente endiosando a sus madres o afirmando que ellas son "sagradas".
De nuevo, nada malo en que usted ame a su mamita, pero me parece poco sana esa obsesión en hacerlas parecer perfectas o como que no son capaces de equivocarse nunca. Las madres antes que eso, son mujeres, y como tales no están exentas de cagarla como todos los mortales. Aún aquellas que han puesto su mejor esfuerzo. Ese velo de "inmaculadas" que algunos les quieren poner encima lo que hace, siento yo, es hacerles más pesada la tarea de criar un ser humano. Como decía otra persona por ahí, que tan poco hace falta para que una madre sea mala y que tan poco hace falta también para que un padre sea bueno. Es parte de la herencia machista, donde la más mínima equivocación de una mujer la convierte en culpable, mientras que del hombre se espera que esté ausente, que no participe, que se desentienda y eso es "normal".
Cuando me miro a mí misma me doy cuenta que no he caído en esa trampa, y aunque eso me implique ver a mi madre a través del duro lente de la realidad, con todos sus defectos y todas sus fallas, también me hace amarla de manera más sincera porque sé que ha hecho lo que ha podido con las herramientas que tenía a disposición. No la amo por ser una madre ejemplar; la amo porque ha sido valiente al decidir criarnos a mí y a mi hermana en los tiempos que corren, con los peligros que acechan, con los prejuicios del día, valiéndose del amor y lo que ella cree correcto, aunque haya cometido errores en el proceso.
Creo que ninguna madre debería ser colocada en pedestal. Es algo injusto para todas ellas, porque les quita automáticamente su humanidad para erigirlas en diosas que al caer de las alturas, porque esto siempre va a suceder, van a darse un golpe duro contra el suelo. La que no se caiga es posiblemente porque esta cargando un fardo pesadísimo sobre sus espaldas y porque está sacrificando más de la cuenta por el bien de los que está a su alrededor.
Las mamás se cansan, se aburren, posiblemente se arrepienten de su maternidad en algún momento (aunque aceptar esto es super tabú todavía) y eso sólo confirma su condición terrenal. Por supuesto que el amor que tienen adentro siempre es más fuerte que todo esto, pero haríamos bien en entenderlas como humanas integrales porque les haríamos más fáciles las cosas.
Mamá es humana, no superheroína. Más que un pedestal, deberíamos preocuparnos en hacerles un rinconcito cálido y de entendimiento, donde puedan refugiarse cuando sientan que todo es demasiado.